1 DE diciembre DE 2016

La identificación de un psicópata puede resultar confusa puesto que suelen poseer rasgos independientes reconocibles en buena parte de la sociedad. Por otro lado cada sujeto con tendencia a la psicopatía actúa según su propio patrón de conducta dificultando la tipificación científica. Sin embargo, sí es posible establecer su perfil según algunos rasgos comunes.

De acuerdo a la clasificación realizada por el investigador Robert Hare, recogida en su lista de control de psicopatología (Psychopathy Checklist), los sujetos con características psicopáticas compartirían una serie de rasgos. Este trabajo inspiró posteriormente al doctor Hervey Cleckley, quien profundizó en el estudio de coincidencias entre sujetos.

Basándonos en los trabajos de ambos investigadores, hemos establecido nuestro propio decálogo para identificar a un psicópata:

1. Egocentrismo

Creen ser el centro del universo y lo manifiestan con arrogancia y dominación. Su objetivo consiste en controlar a los demás y demostrar su superioridad y relevancia en el mundo.
Son depredadores sociales, con una gran capacidad locuaz pese a argumentar superficialmente. Sin embargo, a pesar de su inconsistencia discursiva consiguen acaparar la atención social.

2. Tendencia al aburrimiento

Debido a su bajo nivel de ansiedad y a su intolerancia al aburrimiento necesitan conseguir resultados inmediatos sin valorar previamente las consecuencias de sus actos. Por este motivo suelen actuar impulsivamente cambiando con frecuencia de ocupación, actividades, residencia e incluso matrimonio.

3. Estilo de vida parasitario

Su tendencia continua al cambio de actividad les impide llevar a cabo ningún plan a largo plazo, razón por la que pasan por muchos periodos de inactividad propiciando un estilo de vida improductivo.

4. Irresponsables

Como resultado de su incapacidad emocional para integrar en su vida todo aquello que implique una responsabilidad, suelen actuar de manera inconstante y negligente, sin asumir ningún tipo de compromiso con sus acciones.

5. Manipulación y mentira patológica

Son capaces de identificar el rol de sus víctimas y asimilarlo para ganarse su confianza. Mienten de forma compulsiva y cuando son descubiertos, no solo son incapaces de admitir su mentira, sino que van modelando la historia hasta que justifique el engaño utilizando, incluso, mecanismos de devaluación y desprestigio con su interlocutor para limpiar su imagen.

6. Carencia de empatía

Su incapacidad para ponerse en la piel del otro les impide poder evaluar el alcance de sus actos. Pueden entender el sentimiento del prójimo, pero no lo comparten ni experimentan. Esta insensibilidad provoca que actúen de forma despiadada y cruel.

7. Comportamiento antisocial

Su tendencia a no acatar sistemas ni leyes sociales les predisponen para la delincuencia. Sin embargo, según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), el comportamiento antisocial puede disminuir con la edad.

8. Control deficiente de la conducta

Reaccionan de forma agresiva a las provocaciones o insultos, no toleran apenas la crítica y sus respuestas suelen ir acompañadas de arrebatos de cólera de gran intensidad pero de duración momentánea.

9. Ausencia de nerviosismo

Según los científicos es debido a un bajo arousal (nivel bajo de excitación cortical). Esta deficiencia biológica les provoca la necesidad de buscar estímulos excitantes y desafíos en el exterior.

10. Falta de remordimiento

La carencia del conciencia sobre el alcance de sus consecuencias les impide sentir remordimiento por el daño que ocasionan. No asumen la culpa de sus actos e incluso encuentran fácilmente argumentos para justificar su comportamiento.

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