9 DE noviembre DE 2017

El caso estuvo muy marcado por la opinión pública y el tratamiento del juicio en los medios de comunicación, lo cual influyó en mayor o menor medida en el veredicto del jurado. La mediatización del caso fue un aspecto clave para condenar a Rosario Porto y Alfonso Basterra. No obstante, en el documental El Caso de Asunta aparecen las incógnitas que reabren preguntas a los espectadores. ¿Por qué los padres de Asunta querían matar a la niña? ¿Estaba realmente drogada cuando murió? ¿Por qué no se investigó al amante de Rosario? ¿Fueron suficientes las pruebas para condenarles? Existen demasiados cabos sueltos y contradicciones en lo sucedido la tarde que Asunta fue asesinada.

Las cuerdas anaranjadas

Las cuerdas encontradas junto al cadáver de Asunta eran de un material difícil de encontrar en la zona y coincidía en propiedades físicas y químicas con un trozo hallado en una papelera de la vivienda de Rosario. El cuerpo de la niña presentaba indicios de haber sido atada en un brazo y las dos piernas. Lo extraño es que el trozo de cuerda naranja no presentaba restos de ADN ni del agresor ni de la niña. La persona que dejó el cadáver en la pista forestal podría haber usado guantes pero, ¿por qué no tenía información genética de Asunta? ¿Por qué tomarse las molestias de lavar minuciosamente la cuerda para dejarla ahí olvidada?

El intento de estrangulamiento tres meses antes

Un intruso habría entrado en casa de Rosario Porto meses antes de la muerte de la pequeña tratando de estrangular a Asunta. Tanto la pequeña como su madre contaron lo sucedido la mañana siguiente pero Porto no denunció la situación ni se abrió una investigación por el acontecimiento. La madre de Asunta, declaró después que había llamado a la ferretería para cambiar la cerradura de la casa pero el ferretero desmintió este hecho y aseguró haber cambiado la cerradura solo en una ocasión coincidiendo con la separación de Porto y Basterra.

El semen en la camiseta

La camiseta de la pequeña apareció contaminada de semen de un joven residente en Madrid.  El joven demostró no haber estado en Santiago la noche del asesinato de Asunta. Se cree que la camiseta se había contaminado durante el análisis en el laboratorio de Criminalística. Se pudo haber contaminado a través de unas tijeras, que habían sido usadas previamente para cortar un preservativo que estaban examinando para un caso de agresión sexual. Sin embargo, la Guardia Civil negó que las pruebas hubieran sido contaminadas.

Los rastros de tierra

Según la declaración de los vecinos de la casa de Teo, Rosario salió de la vivienda a eso de las 9 de la noche, momento en el que, según las investigaciones, ya habría muerto la pequeña. Rosario Porto habría tenido una escasa media hora para llevar el cadáver a la pista forestal, deshacerse de las pruebas, limpiar el coche, su ropa y sus zapatillas dejando solo unos rastros de arenilla de Teo en la alfombrilla. Cuando se cruzó con sus vecinos y mantuvieron una breve conversación podría llevar el cadáver de su hija en el asiento trasero pero no justifica la ausencia de tierra en sus zapatos.

Estos y otros interrogantes se quedaron en el aire durante el juicio.  Si quieres conocerlo todo sobre el caso no te pierdas el documental Lo que la verdad esconde: Caso Asunta el viernes a las 23:30h en Crimen e Investigación.

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