5 DE Mayo DE 2017

Las circunstancias que rodean a este caso son de lo más particulares y nunca se ha podido determinar el motivo de la muerte, como tampoco el autor de la misma.

Los cadáveres aparecieron en lugares diferentes

En 1989 se encontraron los cuerpos de 3 jóvenes, Rosario Isabel Sayete, Francisco Valeriano y Pilar Ruiz,  cerca de la localidad valenciana de Macastre. El primer cadáver en encontrarse fue el de Rosario, en el interior de una caseta en Catadau. Meses más tarde, unos campesinos que estaban recogiendo espárragos encontraron, en estado de descomposición, el cuerpo sin vida de Francisco en mitad del monte, cerca de la caseta. No se pudo determinar la causa del fallecimiento en ninguno de los dos casos pero los cadáveres no presentaban signos de violencia.

Posteriormente, la policía encontró el cuerpo de Pilar en Turís, a 9 kilómetros de la cabaña con la mano y el pie amputados. La autopsia determinó que la mutilación se había ejecutado con una sierra mecánica y que había tenido lugar cuando ella aún estaba viva o justo al momento de morir. El pie se encontró por separado en una calle de la ciudad de Valencia.

No se pudo determinar lo que provocó la muerte de los jóvenes

Las teorías sobre la muerte de los jóvenes, de entre 14 y 15 años, han sido diversas aunque ninguna ha podido determinarse con exactitud. Los jóvenes solían reunirse en una zona conflictiva de Burjassot, donde consumían drogas como el benzol, un pegamento con olor fuerte conocido como la droga de los pobres en aquella época. Se barajó la posibilidad de una sobredosis, sin embargo, la violencia ejercida al tercer cadáver hizo pensar a los investigadores que se trataba de un asesinato. Además, se hallaron huellas de un cuarto hombre alrededor de la caseta.

Se tuvo en cuenta la posibilidad de que el asesino hubiera obligado a Francisco y Rosario a tomar drogas hasta la muerte y hubiera descuartizado a Pilar posteriormente. Otra de las teorías fue que injirieran algún tipo de veneno difícil de detectar como el beleño, una planta herbácea que, consumida en grandes dosis, puede causar la muerte.

En un bar de la localidad fue la última vez que se les vio con vida

Los 3 jóvenes procedían de familias desestructuradas en Benimámet y Paterna (Valencia). Pasaban mucho tiempo en una caseta semi abandonada en los montes de Catadau. Francisco estaba internado en un reformatorio por haber cometido varios robos. Aprovechando un permiso del centro, decidieron pasar el fin de semana de acampada en Catadau. Los vecinos de la localidad les vieron en el bar antes de dirigirse hacia la caseta.

Se interrogó a un sospechoso que había sido visto con una de las jóvenes unos días antes de la muerte aunque no encontraron ninguna prueba que le relacionara directamente con el caso. Las investigaciones de la Guardia Civil no pudieron determinar las causas de la muerte ni aportar luz sobre el motivo de que los cadáveres aparecieran en diferentes lugares.

El crimen ha prescrito

El crimen ocurrió hace más de 20 años por lo que ya ha prescrito. A pesar de ello, criminólogos de la asociación Laxshmi han decidido reabrir el caso debido a la escasa cobertura informativa que se le concedió en su momento. Aunque ya no se pueda condenar a nadie por haber cometido el crimen la intención de la asociación es ayudar a las familias de las víctimas a buscar respuestas.

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Fuente imagen: Wikimedia Commons(CC BY-SA 3.0)

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