3 DE marzo DE 2017

La ciencia tiene un papel protagonista en la investigación criminal. Diferentes disciplinas se utilizan para aportar información objetiva y certera sobre los hechos delictivos; información que no se preste a interpretación. Esto son lo que se conoce como evidencias o pruebas.
Todo comienza en el momento del levantamiento del cadáver. Los médicos forenses y autoridades competentes deben recopilar todos los indicios encontrados en la escena del crimen, es decir, los rastros materiales que evidencien el delito, el autor o el arma homicida.
Estos indicios pueden ser:
– Determinados
Objetos macroscópicos, que pueden analizarse a simple vista o con un lente de aumento, como una huella digital.
– Indeterminados
Aquellos que requieren un análisis microscópico, por ejemplo, la sangre o residuos de polvo u otras sustancias.
Entre los indicios que más frecuentemente se encuentran los investigadores son:
– Fluidos orgánicos, como sangre y semen.
– Huellas dactilares y de neumáticos.
– Elementos filamentosos, como pelos y fibras.
– Restos humanos y armas.
Hay que tener en cuenta que el hallazgo no convierte un indicio en evidencia válida para ser utilizada como prueba determinante en un proceso judicial. Para ello, debe ser analizado con métodos científicos que comprueben su veracidad y establezcan su relación con el crimen.

A grandes rasgos, este proceso de construcción de evidencias se completa cuando el incidio cumple los siguientes seis principios:

1) Un acto delictivo produce una mezcla de indicios provenientes del autor, la víctima y el lugar de los hechos
2) El análisis de estos indicios aporta las bases para reconstruir los hechos
3) Las conclusiones extraídas de los indicios deben ser resultado de procedimientos, metodologías y tecnologías adecuados reconocidos por la ley
4) La comisión de un crimen siempre implica el uso de agentes mecánicos, químicos, físicos o biológicos. Estos serán considerados elementos clave para la reconstrucción y la identificación
5) Aquellas conclusiones que no puedan ser probadas científicamente no pueden considerarse certezas
6) Todo objeto que ejerce un impacto deja su huella en el cuerpo que lo recibe.
En caso de que los indicios no tengan relación evidente con el crimen, estén contaminados, deteriorados o resulten insuficientes, no serán considerados evidencia ni admitidos como prueba en un proceso judicial.
Esto no los desestima, pues siempre pueden ser útiles a la autoridad competente para llegar a otras pistas o incluso identificar sospechosos; la diferencia es que tendrán que encontrar otros indicios que sí sean válidos, testigos o declaraciones del propio asesino.

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