2 DE noviembre DE 2017

Los siguientes aspectos fueron clave en la investigación del mediático crimen que acabó con la vida de la pequeña.

La contradicción en el relato de Rosario Porto

Porto cambió la versión de los hechos que acontecieron la tarde previa a la desaparición de Asunta. En la primera declaración a la Policía aseguró que la niña se había quedado estudiando en su habitación pero tras conocer que existían imágenes procedentes de las cámaras de seguridad de una gasolinera cambió el relato. Recordó que había ido con Asunta a casa de Teo y que, cuando llegó, la dejo sola en la calle, cerca de su casa.

Según Porto, el cambio en la versión de los hechos se debe al estado de “shock” en el que se encontraba cuando prestó declaración.

El suministro de Lorazepam

Otra de las claves en la investigación fue el consumo de Lorazepam, principio activo del Orfidal, a la que la niña fue expuesta durante meses. El día del asesinato, Asunta tenía en sangre una cantidad altamente tóxica de este componente. Además, según los análisis de la fase digestiva en la que se encontraba la pequeña, el lorazepam ingerido el día del asesinato fue suministrado a la hora de la comida, probablemente infiltrado en esta.

Por otro lado, las compras de ansiolíticos que realizó Alfonso Basterra coinciden con los episodios en los que Asunta presenta síntomas de haber estado drogada. El padre alegó que compraba este medicamento para Rosario Porto. Varios profesores de música de Asunta declararon haber visto a la niña drogada en clase. En una ocasión Asunta llegó a decirle a dos profesores que su madre le daba “unos polvos blancos” que la hacían “olvidarse” de cosas. Los padres atribuyeron estos hechos a los antihistamínicos que la niña tomaba para su alergia.

La cuerda anaranjada

Junto al cuerpo de Asunta en la pista forestal se encontraron trozos de cuerda naranja que coincidían en propiedades físicas y composición química con otro trozo hallado en una papelera de la vivienda de Rosario Porto de Teo. No obstante, las cuerdas no presentaban un corte que hiciera pensar que formaban parte de un mismo origen.

Rosario Porto afirmó que no tenía “ni idea” de qué hacía ese “cordón” en la basura y que, probablemente, la niña “lo hubiese cogido para jugar”.

Las mascarillas

En esta misma papelera, además, se encontraron dos mascarillas. Una tenía ADN de Asunta y la otra restos biológicos tanto de Asunta como de su madre.

La desconexión de la alarma de la casa

En la vivienda de Teo, donde presuntamente se produjo el asesinato, se desconectó la alarma durante la tarde en la que se produjo el delito. Sin embargo, tanto Rosario como Alfonso sostienen que hacía tiempo que no visitaban la casa. Nadie más tiene llaves de la vivienda ni conoce el código de la alarma.

¿Fueron suficientes estas pruebas para condenar a los padres de Asunta? Si quieres conocerlo todo sobre el caso no te pierdas el documental El Caso de Asunta que se estrena el día 3 de noviembre a las 23:30 en Crimen e Investigación.

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