20 DE enero DE 2017

Ocho nuevos voluntarios han ingresado de incógnitos en la cárcel del condado de Clark.  Tratarán de convencer a los guardias y reclusos de ser auténticos presos. Han logrado entrar, pero, ¿y si quieren salir? ¿Qué maniobras podrían intentar para planear su fuga? A continuación se detallan algunos ejemplos de fugas exitosas en nuestro país que podrían estar sacadas de una película pero ocurrieron en la realidad.

 

1. MANIOBRA DE SUPLANTACIÓN

Un preso se intercambia por su hermano en la prisión Modelo de Barcelona, en 2013. El interno, de origen pakistaní aprovechó la visita de su familiar para intercambiarse la ropa. Cuando finalizó la comunicación el preso salió por la puerta principal quedándose dentro el hermano. El parecido físico fue determinante para el éxito de esta maniobra aunque los nervios traicionaron al suplantador y los guardias de seguridad se dieron cuenta del “cambiazo”. El hermano confesó que él no era el que debía estar en la celda después de diez minutos aunque fue suficiente para que el preso huyera utilizando la red de transporte público de Barcelona. Estos vis a vis con familiares tienen lugar en habitaciones privadas sin cámaras ni presencia de funcionarios con el objetivo de preservar la intimidad.

Esta artimaña es conocida y suele intentarse con asiduidad. Fue utilizada en 2002 por el etarra Ismael Berasategi en la prisión de La Santé en Francia. El preso se intercambió por su hermano dos años mayor y se reincorporó a las actividades de ETA. Asimismo, en 1983 el recluso Ignacio Alonso se fugo de la cárcel de Carabanchel en Madrid intercambiándose por su hermano, en este caso, gemelo. El hermano ganó el tiempo necesario para que se produjese con éxito la fuga tras fingir sorpresa en el control dactilar de seguridad.

 

2. TRABAJO EN EQUIPO

El 5 de abril de 1976 un total de 29 presos -24 pertenecientes a ETA- se fugaron de la cárcel de Segovia a través del colector de aguas fecales al que accedieron a través de un túnel. La huida fue cuidadosamente estudiada y organizada por la banda. Encontraron un cuarto ciego detrás de la pared de los retretes y comenzaron a cavar. Mientras algunos presos picaban la pared del baño otros se dedicaban a hacer ruido para que nadie se percatara de la obra. El túnel daba al sistema de alcantarillado que finalizaba en una zona industrial donde les esperaba el comando exterior de la banda, que les transportó hasta Pamplona.

 

3. SERVIRSE DE DISTRACCIONES

Eleuterio Sánchez “El Lute”, uno de los delincuentes más conocidos del franquismo, llegó a fugarse en dos ocasiones. La primera tuvo lugar en 1966 al saltar de un tren en marcha que circulaba desde Santander hacia Madrid donde le aguardaba una condena de muerte por el robo de una joyería. En la segunda ocasión ‘El Lute’ llevaba cuatro años en el penal de Santa María cuando aprovechó los festejos de la noche de Fin de Año para organizar su fuga junto a otros cuatro reclusos. Perforaron un agujero de 60 cm por el que se colaron al tejado del comedor. El preso se deslizó por el muro gracias a un cinturón fabricado con sábanas.  Al final, solo ‘El Lute’ consiguió escapar en la Nochevieja de 1970 a pesar de las heridas de bala producidas por la Guardia Civil.

 

4. FUGA MASIVA

Situada en el monte Ezkaba de Pamplona, San Cristobal fue una de las cárceles más duras de la guerra civil. Un domingo de 1938 a la hora de la cena 20 reclusos planearon una fuga masiva. Desarmaron a los guardias del comedor hasta que poco a poco el fuerte fue tomado por los presos. Sin embargo, el miedo se apoderó de la gran mayoría de los reclusos, que no se atrevieron a huir. De los 2500 que habitaban en la prisión, solo 795 se fugaron aunque la gran mayoría fueron detenidos o abatidos en los días posteriores a la fuga. Solo 3 llegaron a cruzar la frontera con Francia.

 

5. HUIR OCULTO

Los guardias de la Prisión Provincial de Santander, en 2006, detectaron la ausencia de Jefferson Escobar Franco en un recuento. Sin embargo, no había indicios de fuga. El interno contó con ayuda de otros reclusos para huir oculto en una bolsa de basura. La bolsa fue trasladada desde la zona de duchas hasta la puerta principal por otro interno como parte de las labores diarias. Debido al peso fue trasladada en una carretilla especial proporcionada por otro recluso. La bolsa fue depositada en el cuarto de basuras cuya ventana da al exterior del edificio.

 

Cada vez son menos en España los casos de fugas carcelarias. El Ministerio de Interior a través de la compañía Ombuds se encarga de la seguridad perimetral de las prisiones y supondrá un coste de 34,6 millones de euros en el año 2017. Ello implicará los servicios de más de 900 vigilantes según la estimación del Ministerio.

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