del zodiaco

En 1968, dos parejas fueron asesinadas en California. Un hombre, que se autodenominó el asesino del zodiaco, reivindicó las muertes a través de cartas y llamadas telefónicas a la policía y la prensa.
Iniciaría así un laberíntico caso que enloqueció a la policía californiana durante años y que hasta hoy permanece irresuelto.

Las víctimas

El 20 de diciembre de 1968, una pareja de adolescentes que paseaba por las afueras de Vallejo, California, fueron asesinados a tiros. El asesino no dejó huellas y la policía no pudo reconstruir el crimen ni entender el móvil.
En julio de 1969, Darlene y Mike, habían aparcaron el coche en la misma zona. Se les acercó un hombre que los deslumbró y les disparó varias veces.
Una hora después del ataque, llamó a la policía local para alertarlos sobre el incidente y reconocer su responsabilidad en ambos ataques. Gracias a ello, Mike sobrevivió. Pese a la llamada y al retrato hablado hecho por Mike, el caso no pudo resolverse.

En busca de reconocimiento

En agosto de 1969, tres diarios recibieron una carta escrita a mano y sin remitente. En ella, un hombre confesaba ser responsable de la muerte de los adolescentes. y exigía que su carta apareciera impresa en la primera plana. De lo contrario, amenazaba, cometería más asesinatos.
Estaba firmada por el Asesino del Zodiaco. Como sello, había trazado un círculo atravesado por una cruz. Además, cada sobre contenía la tercera parte de un código que presuntamente revelaba su identidad.
La policía no logró detenerlo ni descifrar el acertijo, por lo que los diarios recibieron una nueva carta con más amenazas. Días más tarde, dos profesores consiguieron completar el código. No era más que el comienzo de un texto en el que el asesino se jactaba de la diversión que obtenía matando.

El zodiaco ataca de nuevo

Tal como lo prometió, el Zodiaco atacó de nuevo. En septiembre apuñaló a una pareja que descansaba en las costas de Napa. Antes de huir, escribió un mensaje en la puerta del coche y cuando estuvo a salvo, llamó a la policía para reivindicar su responsabilidad. Sus víctimas fueron encontradas con vida, aunque la chica falleció en el hospital.
Dos semanas más tarde, un taxista fue asesinado a tiros en San Francisco. Esta vez, el Zodiaco no dejó rastros en la escena, pero escribió una nueva carta a la prensa para adjudicarse el crimen. Como prueba, incluía un pedazo de la camiseta ensangrentada del taxista. En ella, amenazaba con atacar un autobús escolar.

Silencio

La policía tenía un retrato hablado del homicida, sus huellas digitales y un sinfín de pistas desprendidas de sus cartas. Pese a todo, no conseguían rastrearlo.
El Zodiaco continuó reivindicando asesinatos y burlándose de la policía durante años. En 1974, se detuvo súbitamente. Antes de desaparecer, se había adjudicado un total de 37 muertes, aunque solo 5 fueron confirmadas.

Archivo abierto

La policía californiana y los medios de comunicación han recopilado pistas y especulado con la identidad del asesino por décadas. Se han elaborado tres teorías serias sobre su identidad.
Durante las investigaciones, la hermana de una de las víctimas declaró que un hombre llamado Lawrence “Kane” Kaye había estado molestando a su hermana días antes del homicidio. Kane fue el sospechoso más parecido al retrato hablado.
Robert Graysmith, cartonista en el diario que mayor comunicación tuvo con el Zodiaco, asegura que es Arthur Leigh Allen, un criminal detenido en 1974 por abuso infantil. Según sus investigaciones, Allen se refería a sí mismo como “Zodiaco” y había aparecido en casa cubierto de sangre el día del tercer asesinato.
En 2014, Gar L Stewart publicó un libro en el que aseguraba que su padre, Earl Van Best era el asesino. Como pruebas demostró su parecido con los retratos hablados y algunas coincidencias en los códigos de las cartas.
Pese a su fortaleza, ninguna de estas teorías ha sido comprobada por lo que hasta hoy, nadie ha sido castigado por aquellas muertes.

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