dos asesinos de cine

Bonnie Parker y Clyde Barrow fueron dos ladrones, fugitivos y criminales de Texas que se hicieron famosos en los años 30 por robar bancos y establecimientos y por secuestrar para conseguir dinero. Clyde mató a 10 personas en distintos incidentes, pero se afirma que Bonnie nunca disparó un arma y que todo lo hacía movida por el amor que sentía hacia su novio.

Su trágico final hizo que se les comparara con Romeo y Julieta. La sociedad de la época los consideraba también dos Robin Hood modernos, pues durante la Gran Depresión se veía como una heroicidad todo intento de ir en contra de las autoridades y clases dominantes. Su leyenda ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones.

Primeros años en Dallas

Bonnie nació en Texas el 1 de octubre de 1910 en el seno de una familia humilde de tres hermanos. A los cuatro años murió su padre y se fueron a vivir a Dallas, con los abuelos maternos. De niña era una estudiante modelo que destacaba en literatura y poesía. A los 16 años se casó con otro adolescente, pero este la maltrataba y, cuando su marido entró en prisión por robo, la joven regresó con sus parientes.

Clyde nació el 23 de mayo de 1909 y era el quinto de siete hermanos de una familia pobre de Dallas. Empezó a delinquir siendo muy joven y acababa de salir de la cárcel cuando conoció a Bonnie. Fue en enero de 1930, en el bar donde ella trabajaba como camarera. Él tenía 20 años y ella 19.

Apenas unas semanas después, volvieron a detener a Barrow por robar coches y se le sentenció a 14 años de prisión. Su novia le pasó un arma en secreto y Clyde escapó junto a otros compañeros, pero fueron capturados una semana más tarde. En febrero de 1932 salió en libertad condicional.

La banda de Barrow

Nada más pisar la calle, el joven retomó su carrera criminal y Bonnie se unió a la banda que él lideraba. La chica no tardó en ser capturada y, mientras estuvo en la cárcel, Clyde cometió su primer asesinato: el dueño de una tienda en la que entró a robar con otro compinche. 

No fue el último. Poco después, en agosto de 1932, mientras Bonnie, ya en libertad, estaba visitando a su madre, su novio disparó y mató a un sheriff que le detuvo por beber alcohol durante la Ley Seca.

En abril de 1933 se unen a la banda Buck, hermano de Clyde, y su esposa Blanche. Dos meses más tarde, Barrow se distrae al volante y vuelcan el coche. Bonnie sufre quemaduras en una pierna y queda coja de por vida. Para que se recupere de sus heridas, se detienen en Platte City (Missouri), pero pronto levantan las sospechas de la policía y tienen que huir a tiros. Buck y Blanche resultaron heridos.

Unos días después escapan nuevamente cuando son localizados en un parque de atracciones abandonado cerca de Dexter (Iowa). Buck y Blanche volvieron a ser alcanzados por las balas. Él murió y ella fue detenida.

Para reagrupar la banda, en enero de 1934 los miembros que quedaban ayudaron a escapar de la cárcel a un antiguo socio de Clyde, acabando con la vida de un guardia. Recogieron también a otro fugitivo, Henry Methvin, y el 1 de abril Clyde y él dispararon y mataron a dos agentes de tráfico.

A la caza de la pareja

Para dar caza a la banda de Barrow, se recurrió al capitán Frank A. Hamer, Ranger de Texas retirado, quien coaccionó al padre de Methvin con la liberación de su hijo si le ayudaba a capturar a Bonnie y Clyde. El hombre tendió una trampa a los jóvenes y, cuando estos se dirigían a su casa, fueron abatidos por la patrulla de Hamer. Fue el 23 de mayo de 1934, precisamente el día en que Clyde cumplía 25 años.
Los policías dispararon toda la munición de sus escopetas, fusiles automáticos y pistolas. Los legendarios criminales murieron en el acto.

Se ha especulado mucho acerca de la legalidad de aquella intervención. La legislación estadounidense prohíbe abrir fuego a no ser que esté en peligro la vida de los agentes. Sin embargo, en este caso, todo apunta a que los disparos comenzaron mientras el coche se acercaba, sin que se les avisara ni diera la oportunidad de rendirse.

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