EL DESCUARTIZADOR DE MAJADAHONDA

Bruno Hernández, conocido como “el descuartizador de Majadahonda”, asesinó entre 2013 y 2015 a su tía Liria Hernández y a Adriana Beatriz. Adriana era la inquilina que vivía en la casa de Liria Hernández tras su muerte.

 

Todo comenzó cuando la tía de Bruno quiso vender su casa y este planeó asesinarla para así poder “heredar” el inmueble. El plan consistió en asesinar a su tía y después falsificar su firma en el contrato en el que le cedía el uso de la vivienda. Después se mudó a la casa y, durante algún tiempo, arrendó habitaciones a otros inquilinos.

 

Trató de ocultar los hechos

 

Finalmente, y después de algún tiempo asesinó a Adriana, la ultima inquilina de la casa y se deshizo del cuerpo usando maquinaria industrial en el garaje. Fue allí donde se encontraron restos óseos de Adriana y restos de sangre de su tía, en un serrucho, por lo que “se piensa que utilizó la misma máquina para deshacerse del cuerpo de su tía”.

 

La forma en que ocultó la desaparición de Adriana fue introduciendo una carta mecanografiada en el establecimiento donde esta trabajaba. La carta supuestamente les contaba que se había ido de viaje. Después, se desplazó hasta Barcelona con el móvil de la víctima para mandar mensajes desde allí y así darle sentido a la carta que había simulado.

 

Sentencia

 

Bruno Hernández, diagnosticado con esquizofrenia paranoide, afirmó en el juicio pertenecer a una sociedad secreta que en realidad no existe y colaborar con el Ministerio del Interior español.

 

 

A pesar de haber recurrido la sentencia, el 15 de marzo de 2018 fue condenado a 27 años de prisión, encontrado culpable de los dos homicidios, así como de falsificación documental, tenencia ilícita de armas y estafa continuada.

 

Actualmente no se ha podido dar con los restos de ninguna de las dos víctimas y la búsqueda continúa.

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