la condesa sangrienta

El siglo S. XVII en Hungría está marcado por uno de los femicidios más sangrientos de la historia. Más de 650 mujeres fueron asesinadas por una condesa obsesionada en preservar su belleza a costa de la sangre de sus víctimas.

Antecedentes biográficos

La condesa Elizabeth Báthory nació en Hungría el 7 de agosto de 1560 en el seno de una de las familias aristocráticas más poderosas y acaudaladas de Transilvania. Siguiendo con la tradición familiar endogámica, a los 11 años la prometieron con su primo Ferencz Nadashy y fue enviada a residir en su castillo, donde recibió una educación muy estricta. Con 15 años contrajo nupcias con su prometido, conocido como ¨El caballero negro¨ por la forma sádica de combatir al enemigo, y tuvieron cuatro hijos.

Belleza y juventud, una cuestión de sangre

Obsesionada por la vejez y la muerte y, convencida de que su belleza era eterna, se rodeó de hechiceros que evitaran su envejecimiento. Los rituales satánicos eran muy populares en aquella época y la sangre humana se convirtió en el remedio más eficaz.

Los antecedentes genéticos de Elizabeth eran propicios para destapar su instinto asesino. El caso más llamativo es el de su tía Clara, famosa por practicar todo tipo de aberraciones sexuales y haber asesinado a sus cuatro maridos.

Punto de partida criminal

El inicio de su actividad asesina comenzó tras el fallecimiento de su esposo por causas naturales. Cuentan que tras golpear brutalmente a una sirvienta, comprobó que la sangre que había quedado en su mano mejoró el aspecto de su piel. Este fue el desencadenante de toda una operativa maquiavélica para nutrirse de la sangre de las sirvientas tras torturarlas y asesinarlas.

Modus operandi

Ayudada por personas de confianza, vinculadas con la brujería, acogía en su palacio a niñas plebeyas, manipulando su falsa intención de formarlas y ofrecerles una vida mejor. Su único interés era obtener sangre virgen para sus fines cosméticos.

Durante 10 años realizó todo tipo de rituales sanguíneos, pero no pudo evitar el paso de tiempo en su físico. Fue entonces cuando pensó que la sangre noble sería más efectiva y comenzó a alojar a jóvenes de las mejores casas aristocráticas sin ser consciente de que sus desapariciones sí llamarían la atención.

Algunos rasgos de su perfil psicopático

Nos encontramos ante una asesina en serie con un marcado perfil psicopático:

● Exacerbado narcisismo que la mantenía durante largos periodos contemplándose en el espejo.
● Falta de empatía y remordimiento que provocaba el asesinato sin compasión de centenares de niñas.
● Agresividad extrema con ataques brutales al servicio, a los que incluso mordía y mutilaba al instante.
● Compulsión asesina imparable, necesitaba cada vez más sangre.
● Gran capacidad de manipulación silenciando a los testigos y atrayendo a las víctimas.
● Placer en el sufrimiento y ensañamiento, practicando las torturas más truculentas y retorcidas.
● Complejo de Dios que le hacía creerse por encima del bien y del mal, inmune al castigo por su condición noble.

Su sadismo, una cuestión real

El Rey Matías II, alertado por las diferentes acusaciones sobre los brutales asesinatos cometidos por la condesa, decidió abrir una investigación. El ejército irrumpió en el palacio y descubrió toda la operativa de tortura en las cámaras subterráneas. La más famosa fue la denominada Doncella de hierro, una especie de sarcófago que apuñalaba a la víctima y drenaba toda su sangre, utilizada después para los baños de la condesa o como bebida rejuvenecedora.

Juicio y condena

Elizabeth Báthory no pudo ser condenada a la hoguera por su procedencia noble. Durante 4 años permaneció emparedada en su alcoba sin poder moverse ni hablar con nadie. La alimentaban mediante una ranura a la altura de la boca. Finalmente murió de inanición en 1614.

También te puede interesar