la abuelita sonriente

Nannie Doss asesinó a 11 personas entre 1920 y 1954. Todos eran familiares suyos. No recibió jamás una denuncia, ya que su personalidad homicida se ocultaba bajo una dulce sonrisa.

La granja

James Hazle se casó con Lourdes Hazle pese a que cuando la conoció tenía cinco meses de embarazo. Dio su apellido a la pequeña Nancy y la trató con la misma cruel disciplina que al resto de sus hijos, pero con una mayor distancia afectiva.
Los Hazle eran una familia de fanáticos religiosos. Sus cinco hijos trabajaban en la granja y asistían irregularmente a la escuela, por lo que Nancy apenas aprendió a leer. Cuando llegó a la adolescencia, las restricciones de su padre se incrementaron. Le estaba prohibido salir, arreglarse y hablar con hombres. Para escapar, se encerró en la lectura de revistas del corazón.

Los Braggs

A los 16 años se casó con Charlie Braggs, un obrero con el que solo había salido cinco meses. La pareja se mudó a casa de la madre de Braggs y tuvo cuatro hijas en cuatro años.
Agotada por la maternidad y la asfixiante presencia de su suegra, comenzó a beber. El matrimonio no era feliz, pero permaneció unido hasta que murieron dos de sus hijas. Aunque los médicos aseguraron que se había debido a una intoxicación alimentaria, Charlie sospechó que su esposa las había envenenado y la abandonó.

Frank y los nietos

Tras el divorcio, volvió a casa de su madre con sus hijas y se refugió de nuevo en la prensa rosa. Ahí, en la sección de corazones solitarios, conoció a Frank, un ex convicto alcohólico con el que viviría 16 años.
En 1943, Melvina, la hija mayor de Nannie, dio a luz a un varón que murió a las pocas horas de haber nacido. Décadas más tarde, juraría haber visto, en medio de la febril fatiga del postparto, a su madre inyectando algo en la cabeza del bebé.
Pese a sus sospechas, dejó a su segundo hijo a cargo de su madre mientras visitaba a su padre. Cuando volvió, el pequeño había muerto por asfixia y Nanny Doss había cobrado su seguro de vida.
En 1945, Frank bebió para festejar el fin de la II Guerra Mundial. Esa noche violó a Doss. Al día siguiente, continuó bebiendo hasta que murió dolorosamente. Su mujer había puesto matarratas en su botella de whiskey.

El incendio

Años más tarde se casó con Lanning, a quien también conoció a través de una revista. El matrimonio resultó un nuevo fracaso. Según recuerdan sus vecinos, ella era una buena esposa, pero desaparecía de casa por meses y él era un alcohólico mujeriego.
Lanning murió de una insuficiencia cardíaca. Pocos días después, su madre murió mientras dormía y la casa del matrimonio ardió en llamas. La viuda cobró el seguro y se fue a casa de su hermana mayor, quien también murió. En menos de un mes, Nannie había robado la vida a tres más de sus familiares.

Círculo diamante

En busca de un nuevo amor, se unió al Club Círculo Diamante. Ahí conoció a Richard Morton, su próximo marido. Una vez más, había elegido a un mujeriego con el que pronto sería infeliz.
Envejecida, la madre de Nannie se mudó a vivir con el matrimonio. Murió envenenada enero de 1953; Morton moriría de la misma forma tres meses después.

Quinto y último

En junio de 1953, se casó con Samuel Doss. Un hombre honesto, amoroso y saludable. A los dos meses fue ingresado en el hospital por un malestar que los médicos atribuyeron a una infección gastrointestinal leve.
Samuel murió el mismo día que fue dado de alta. Sorprendido por su muerte, su médico ordenó una autopsia, que reveló que había ingerido grandes cantidades de arsénico. Su mujer fue arrestada como primera sospechosa.

Confesión

Nannie confesó todos sus crímenes. Los psiquiatras concluyeron que estaba en condiciones de ser procesada y que había matado con absoluta sangre fría.
Sabía lo que hacía, pero su percepción de la realidad estaba deformada por una personalidad sociópata, que comenzó a gestarse durante su infancia, alimentada por la fría distancia de su padre y por la dureza de la educación basada en el fanatismo religioso, que puede resultar aterradora y traumática para los niños.
Este tipo de experiencias (no necesariamente religiosas, sino fruto de una obsesión desmedida de los progenitores con símbolos o conceptos agresivos y complejos) ya ha demostrado en numerosas ocasiones que puede jugar un papel determinante en la formación de una personalidad psicopática en infantes. Algunos ejemplos que ya hemos visto en Crimen e Investigación son los casos de Leonarda Cianciulli, Andrei Chikatilo o Patrick Wayne Kearney .
Incapaz de sentir empatía ni culpa, Nannie eliminaba de su vida a todo aquel que considerara un estorbo sin borrar la sonrisa de su rostro.
Fue juzgada únicamente por la muerte de Samuel y condenada a cadena perpetua en 1955. Murió de leucemia 10 años después.

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