El Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (GHS) establece como corrosivas aquellas sustancias químicas (ácidos fuertes y bases fuertes, entre otros) que provocan un daño inmediato e irreversible sobre una superficie tanto metálica como orgánica. Su efecto tiene como resultado la descomposición de la materia con la que entra en contacto.

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