4 DE junio DE 2019

Cuando una persona desaparece se ponen en alerta las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ya que el denominador común que impera es que la víctima puede estar aislada y no pueda por si misma resolver su situación.

Hay ocasiones en el que la batida de búsqueda se organiza conociendo la zona exacta o aproximada donde se encuentra la víctima, como puede ser cuando se va al rescate de un montañero accidentado.

En otras ocasiones, y por lo que más tristemente se conocen estas batidas, son para localizar a alguna persona desaparecida, sin tener la certeza de que se encuentre en el área a batir. Para ello se mapea una extensión de terreno donde es posible que se encuentre la víctima, ya sea porque es una zona que frecuentaba o porque haya alguna pista de que se la haya visto ahí por última vez. Para ello se movilizan efectivos de Policía Local y Nacional, Guardia Civil y Protección civil. Dependiendo de la orografía del terreno, se derivará esta búsqueda a las diferentes unidades de Policía y Guardia Civil.

COLABORACIÓN CIUDADANA

Cuando el área a batir es muy amplia y el caso capta la atención, suele haber personas voluntarias que colaboran en la batida. En ocasiones los conocimientos de los vecinos de un terreno puede ser clave para acceder a ciertos lugares o centrarse en otros que pueden pasar desapercibidos.
En estos casos la coordinación con las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado es muy importante.

EL CASO GABRIEL

En España, durante el 2018 se denunciaron 176.063 desapariciones, de las cuales 12.330 seguían activas a finales de año. En nuestro país hemos podido ver diferentes batidas por menores desaparecidos como fueron las del pequeño Gabriel o la de Diana Quer.

En la desaparición de Gabriel la batida fue clave. En ella participó la pareja sentimental del padre del niño, Ana Julia Quezada. Durante la batida Ana Julia encontró una camiseta del menor en una zona previamente revisada, lo que hizo a Policía y Guardia Civil sospechar que ella hubiera colocado ahí la prenda. La coordinación de las batidas hacía impensable que se les hubiera pasado por alto el hallazgo de dicha prenda. En ese momento se convirtió en la principal sospechosa y fue investigada. Esa buena preparación del terreno y de los efectivos fue clave para tirar del hilo y detenerla al ser descubierta intentando mover el cuerpo sin vida del menor para ocultarlo.

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