7 DE diciembre DE 2019

En España hay 92 centros penitenciarios, dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, a excepción de las catalanas que dependen de la Generalitat.

Algunas de estas prisiones son nuevos centros que han obligado a cerrar a prisiones históricas como la de Carabanchel, la cárcel Modelo de Barcelona o la de San Sebastián, a punto de cerrar sus actividades para siempre.

En Toledo se encuentra el centro penitenciario en funcionamiento más antiguo de nuestro país. La Cárcel de Ocaña (Toledo) fue inaugurada en 1701. En sus casi 320 años de historia este edificio no solo ha sido una prisión sino que durante la Guerra Civil fue reformado por los republicanos como hospital militar para atender a los heridos del frente. Tras el final de la guerra, el edificio volvió a ser una prisión llegando a ser durante la dictadura en la prisión más grande de España. Llegó a albergar más de 15000 presos de los cuáles una gran mayoría eran republicanos. Fue tristemente conocida como la prisión de la muerte ya que en ella murieron cerca de 2000 presos políticos republicanos asesinados por el conocido «cura verdugo» el cuál era el encargado de dar el último disparo a los condenados a muerte.

Uno de los reclusos más célebres de la prisión de Ocaña I fue el poeta Miguel Hernández, que estuvo interno entre 1940 y 1941. Tal fue la huella que dejó su estancia que varios presos escribieron un poema supervisado por el poeta sobre lo sufrido en la prisión.

Actualmente la cárcel cuenta con 500 reclusos los cuáles trabajan en talleres fabricando equipos de aire acondicionado para trenes o mobiliario para otros centros penitenciarios, cobrando un salario por ello. N

 

 

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