14 DE enero DE 2020

El General Naranjo vivió la época de apogeo de los narcos, luchando cara a cara con el todopoderoso Pablo Escobar. Fue uno de los pocos que no se dejó jamás corromper por los sobornos, enfocado en hacer cumplir la ley y dar caza al narcotraficante más famoso de todos los tiempos.

Óscar Naranjo nació en Colombia, en el seno de una familia de clase media-alta. Su padre, también fue general y Director de la Policía Nacional por lo que no es de extrañar que inculcara a su hijo la rectitud y la honestidad para defender a su país y salvaguardar el bienestar de sus ciudadanos.
Desde pequeño sus estudios fueron encaminados en el campo de la seguridad y la defensa, siendo Administrador Policial y diplomado en Dirección General para la Policía Nacional con apenas 20 años.

Tras la retirada de su padre, Naranjo empezó a trabajar en inteligencia, encargándose del diseño de seguridad el Palacio de Justicia. Fue el comienzo de la revolución de seguridad en Colombia ya que estaba en entredicho tras años de sobornos a cabo de los narcos. La credibilidad de la Policía colombiana estaba por los suelos, hasta el límite de estar a punto de desaparecer. Fue entonces cuando organizó un sistema de inteligencia electrónica, con aparatos que permitían interceptar comunicaciones y monitorear vía satélite. Esto fue clave en la persecución de Pablo Escobar.

En 1995 fue nombrado Director de Inteligencia creando una revolución en las entrañas del cuerpo policía, despidiendo a más de 11.000 policías corruptos. De ahí dio el salto a la política, vigilando muy de cerca para evitar la corrupción. Los políticos corruptos consiguieron enviarle a Londres como agregado policial, lejos de su influencia en tierras colombianas. Pero todo cambió cuando Álvaro Uribe le nombro director de la Policía Metropolitana de Cali para luchar contra el renacido cártel de la droga, los Rodríguez Orejuela y el prominente Norte del Valle.

Ya en 2005 fue nombrado Director General de la Policía Nacional tras el escándalo de las grabaciones ilegales de la policía que llevó a la destitución del comandante anterior. En su nueva etapa en la policía tuvo que luchar contra las FARC, la amenaza principal del país tras haber mermado el poder del mundo de la droga. Además tuvo que hacer frente a la detención de su hermano, acusado de narcotráfico.

Fue ascendido en 2010 a general de 4 estrellas, siendo el primer oficial de la policía que alcanzaba este rango. Tras su retiro en 2012 fue nombrado representación del gobierno lo que fue el inicio de su carrera política llegando en 2013 a la junta directiva de la Fundación Buen Gobierno para la reelección de Santos. Tras la victoria en las elecciones, Naranjo fue nombrado Ministro Consejero para el Postconflicto, un cargo de nueva creación que se centraba 100% en las negociaciones con ELN y las FARC.

El 12 de enero de 2017 el presidente Juan Manuel Santo le nombró vicepresidente de Colombia, cargó que ocupó hasta el 7 de agosto de 2018, siendo sus tres pilares el acuerdo de paz con las FARC, la lucha contra la criminalidad y la guerra contra los cultivos de marihuana y cocaína.

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