9 DE julio DE 2019

Desde hace años las series de televisión nos han vendido la idea de que las pruebas de ADN son infalibles y que con encontrar un pelo podemos dar con el asesino en un crimen.

Lo cierto es que esto no es tan real como creemos. Las pruebas de ADN tienen limitaciones e incluso los errores se pueden dar. Además, los resultados también pueden ser malinterpretados, creyendo obtener algo que no es así.

Para empezar, hay que saber qué se está analizando ya que no todas las muestras fisiológicas del cuerpo humano dan un resultado 100% esclarecedor. Si por ejemplo analizamos ADN de un resto óseo tenemos que saber que no es lo mismo analizar material mitocondrial que nuclear. El mitocondrial no es exclusivo de cada individuo humano por lo que ante la aparición de un resto no podemos tener 100% certeza de que sea de una persona desaparecida, por ejemplo. El 99,9% de nuestro ADN es idéntico al resto de seres humanos, tan solo nos diferencia un 0,1%

No es el primer caso que se da, de alguien condenado porque las pruebas de ADN “le sitúan” en el lugar de los hechos, aunque hay pruebas reales como grabaciones de vídeo que le sitúan a 400km del crimen. Puede ser que tu ADN coincida en gran medida con el de otra persona, pero no por ello tienes que asumir las consecuencias de sus actos delictivos.

El error humano también es un factor a tener en cuenta. Puede hacerse un mal uso de las pruebas que deriven en contaminación de los envases dónde se recogen las muestras por lo que quedarían invalidadas. Además las pruebas están sujetas a interpretación humana, por lo que el error puede ocurrir.

En Reino Unido, un británico estuvo dos meses detenido ya que su ADN coincidía con el de una víctima de violación. Se trató de un error humano, al usarse el mismo contenedor que contenía su saliva, por un altercado con la autoridad, para recoger muestras en el crimen por violación. En este caso, el fiarse 100% de la prueba de ADN podría haber hecho que esta persona pasara una temporada a la sombra.

También hay que tener en cuenta la transferencia de ADN. Simplemente por darle la mano a alguien o un abrazo, podemos estar transfiriendo nuestro ADN. Si por ejemplo abrazamos a alguien y se encuentra su jersey en una escena de un crimen, podemos ser sospechosos simplemente por las pruebas de ADN.

Los resultados de ADN siempre han de ir acompañados de otras pruebas y suposiciones, para complementar un veredicto, pero jamás para condenar a alguien solo por el resultado. Tiene que usarse como un instrumento, no como una evidencia.

 

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