15 DE febrero DE 2017

Repasamos ciertos artículos que resultaron determinantes para esclarecer el culpable del crimen. Sigue leyendo para descubrir qué objeto pertenece a cada caso.

El guante de O.J. Simpson

Durante el juicio de Simpson por el asesinato de Nicole Brown y Ron Goldman la fiscalía alegó que se encontró un guante del mismo Simpson en la escena del crimen. Ello le relacionaba directamente con los asesinatos. La defensa aseguró que el detective encargado del registro había depositado el guante para implicarle.

La pieza clave del caso tuvo lugar cuando el fiscal pidió a Simpson que se probara el guante. ¡Le quedaba pequeño! Aunque la fiscalía trató de discutir que el guante había encogido por haber estado sumergido en sangre, congelado y haber sido testado excesivamente, fue declarado como no culpable por el jurado.

 

Graham Young, el envenenador de la taza de té

Graham Young fue detenido por causar la muerte de su madrastra por intoxicación en 1962. Tras haber sido puesto en libertad envenenó a otras 70 personas y mató a 2 antes de ser detenido. La evidencia era abrumadora ya que se encontró un diario íntimo en el llevaba una lista de todas las dosis de veneno que suministraba, sus efectos y las personas a las que estaba decidido matar. El envenenador de la taza de té fue condenado a cadena perpetua y murió en 1990.

 

El disquete de Dennis Rader

‘El asesino de BTK’, Dennis Rader, mató a 10 personas en Kansas (Estados Unidos) entre 1974 y 1991 aunque no fue detenido hasta 2005. Rader se burlaba de la policía enviándoles cartas y objetos pertenecientes a sus víctimas. Uno de los paquetes que mandó a una cadena de televisión incluía un disquete a través del cual la policía pudo rastrear los datos y consiguió dar con el asesino.

 

El sujetador de Meredith Kercher

Meredith Kercher vivía con Amanda Knox cuando fue brutalmente asesinada en su piso de Perugia, Italia. Knox y su novio, Raffaele Sollecito, fueron acusados del crimen. El caso se resolvió cuando el ADN de Sollecito fue encontrado en el cierre del sujetador de Kercher, la víctima. No obstante, también hubo acusaciones por parte de la defensa de que la prueba había sido alterada.

 

El corcho del champán de Arthut Hutchinson.

Arthut Hutchinson fue el hombre más buscado de Reino Unido en 1983. Se escapó tras haber violado y asesinado a 3 personas, lo que dejó a una familia completamente devastada el día de la boda de la hija.

Tras haber cometido la matanza, el asesino se dedicó a comer queso y beber champán. La policía pudo dar con él gracias a una huella dactilar impresa en la copa y una seña de mordisco en el queso. Hutchinson ha lanzado numerosas apelaciones, la más reciente en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

 

Las gafas de Leopold y Loeb

En 1924, estos dos hermanos adolescentes, hijos de unos millonarios de Chicago asesinaron a patadas a otro chico, de 14 años. Le mataron solo por la emoción y el desafío que implicaba realizar el crimen perfecto. En aquel momento, los medios de comunicación lo catalogaron como «el crimen del siglo».

En un principio se pensó que las gafas encontradas junto al cuerpo no aportarían datos. Sin embargo, el tornillo era un artículo muy particular, realizado exclusivamente por una compañía. Solo se habían vendido tres pares de gafas con esos ajustes por lo que pudieron encontrar y detener a los hermanos culpables.

 

La pieza de Monopoly

La investigación del asalto al tren postal de Glasgow-Londres condujo a la policía a Leatherslade, una granja al sur de Inglaterra, donde se habrían resguardado los ladrones tras el robo. Los criminales ya no estaban pero se encontró el camión empleado en el robo, que había sido pintado de amarillo para disimular.

Además, lo que finalmente les delató fue nada menos que un tablero de Monopoly. Se habían dedicado a jugar sustituyendo, probablemente, los billetes del juego por su reciente adquisición y se encontraron huellas dactilares de la banda de asaltantes impresas en el juego.

 

El anillo de John Wayne Gacy

John Gacy escondió 33 cadáveres bajo su casa, en las habitaciones, en zanjas cubiertas con cal viva e incluso en un río. La policía emprendió una búsqueda dentro de su casa y encontró un anillo que pertenecía a John Szyc, una de las víctimas. Gacy guardó el anillo en su vestidor a modo de trofeo. Afortunadamente, el anillo condujo a los investigadores hasta Szyc.

 

El naipe de Alfredo Galán

Alfredo Galán, el Asesino de la Baraja, mató a 6 personas en España en los primeros meses del 2003.  En su primer asesinato la policía encontró casualmente una carta en la escena del crimen y, a raíz de ahí, Galán comenzó a emplearlo como firma.

Se encontraron naipes en varios escenarios posteriores y se ganó el apodo del ‘Asesino de la Baraja’. Se convirtió en un criminal muy mediático y decidió dejar siempre su firma, la cual resultó, más tarde, clave para su detención.

 

El martillo de Peter Sutcliffe

También conocido como el ‘Destripador de Yorkshire’, asesinó y mutiló a 13 mujeres entre 1985 y 1990. Sutcliffe empleó un martillo en un gran número de sus violentos crímenes, los cuales se llegaron a comparar con los de Jack el Destripador debido a que la mayoría de sus víctimas eran prostitutas. Ha sido uno de los asesinos más sanguinarios del último siglo.

 

El carrete de Ivan Milat

Entre 1989 y 1993 Ivan Milat, el ‘Asesino de Mochileros’ asesinó a 7 jóvenes en Australia. Las victimas provenían de Reino Unido, Alemania y Australia.. La policía encontró en la vivienda de Milat, entonces sospechoso, cámaras robadas con carretes de fotos en los que aparecían las víctimas.

 

 

 

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