la granja de los horrores

El 4 de julio de 1958 nacía en Fort Payne, Alabama (EE.UU.) Sheila LaBarre. Asesinó a dos personas, crímenes por los que fue condenada a dos cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional.

ANTECEDENTES

Sheila LaBarre no tuvo una infancia sencilla. Creció en un pequeño pueblo de Alabama y desde muy pequeña sufrió abusos sexuales por parte de su padre y los amigos de este.

Poco después de graduarse se casó con Ronnie Jennings pero el matrimonio fue mal desde el principio. A los pocos años de casados, pidió el divorcio de su marido el cuál se negó durante mucho tiempo. Durante este periodo de disputas con su marido, Sheila LaBarre fue internada en un centro psiquiátrico después de que intentara suicidarse. Estando interna, sufrió abusos sexuales.

Tras salir del psiquiátrico consiguió el divorcio de su primer marido y se mudó a Epping en el estado de New Hampshire. Consiguió trabajo en la clínica del chiropráctico Dr. Wilfred Bill LaBarre. Comenzó entonces una relación sentimental con su jefe que duró poco. Pasaron a tener una relación estrictamente de casero e inquilina. Vivieron juntos durante años e incluso Bill le cedió un poder notarial para que pudiera controlar la granja de caballos que poseía y que le ayudaba a cuidar. Sheila fue mas allá y a pesar de la mala relación que tenían, se cambió el apellido por el de Bill. Durante el tiempo que compartieron techo, Sheila volvió a estar casada y era frecuente verla con diferentes parejas, razón por la que discutía mucho con Bill.

Tras la muerte de Bill comenzó una batalla legal por la herencia de su pareja entre ella y los hijos de un matrimonio anterior de Bill. Tras meses de litigio, Sheila fue arrestada por presuntamente haber acabado con la vida de Bill LaBarre, acusación que ella negó siempre.

 

CRÍMENES

Tras la muerte de Bill, Sheila traía hombres a su granja, uno tras otro de los cuáles pocos salían.  Aun hoy se desconoce la cantidad de asesinatos que cometió y las torturas a los que fueron sometidos.

La primera víctima reconocida por Sheila fue Kenny Countie. Al poco de conocerse, Kenny se mudó con Sheila. County era un chico con un coeficiente intelectual bajo además de tener un subdesarrollo mental que le hacía comportarse como un niño. Sheila lo tenía sometido, le propinaba palizas casi a diario. En 2006 LaBarre grabó un vídeo en el que aparecía vomitando mientras que ella le gritaba que era un pedófilo. La última vez que se vio a Kenny con vida fue en un supermercado. La gente que le vio pudo comprobar como tenía la cara con claros signos de violencia.

Kenny Countie fue apuñalado en repetidas ocasiones y su cadáver quemado. La policía acusó a Sheila tras descubrir ADN de Kenny y de Sheila en el lugar donde fue incinerado.

 

Su segunda víctima fue Michael Delonge quién fue visto por última vez en la granja en 2005.

Cuando Sheila fue detenida por los asesinatos de Kenny y Michael, la policía registró la granja durante un mes. En el registro se pudieron encontrar papeles de varias personas que pasaron por ahí además de tres pies humanos de los que aun hoy no se tiene constancia de a quiénes pertenecieron. 

 

JUICIO

Durante el juicio, Sheila LaBarre declaró que era un ángel de Dios enviada a la Tierra para acabar con los pedófilos. Debido al pasado traumático de abusos que tuvo, todos los hombres eran pedófilos y merecían morir.

Tras el primer juicio fue declarada no culpable, aduciendo a una enfermedad mental que le impulsó a hacer lo que hizo. En un segundo juicio los testimonios de su ex parejas, ex marido y hasta de los hijos de Bill LaBarre hicieron cambiar el veredicto de no culpable. En esas declaraciones quedó patente la relación de abusos a la que Sheila sometió a una de sus ex parejas o de como la hija de LaBarre declaró haber estado presente cuando Sheila amenazó con disparar a varias personas.

El jurado la declaró culpable en 2008 condenándola a dos cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional. Actualmente cumple condena en el Correcional Homestead de Florida City.

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