El crimen de Serantes

9 DE Agosto DE 1920

Tal día como hoy en el año 1920, ocurrió El Crimen De Serantes. La víctima, Camilo Fernández, natural de Serantes (A Coruña) y con 23 años de edad, no falleció hasta 6 días después, pero las heridas se produjeron en la madrugada 9 de agosto.

 

Durante la tarde noche del 8 de agosto se celebraba la segunda noche de las fiestas de San Salvador, en el pueblo de Serantes. Camilo, ya de madrugada y terminada la verbena, volvía a casa por la carretera junto con dos compañeros de fiesta, Constantino Reigosa y Carlos Hernández, cuando se encontraron con otros dos vecinos del pueblo, los hermanos Gualterio e Hildebrando Viaño. Tras conversar por un rato, los hermanos Viaño se adelantaron, y al poco rato oyeron alboroto a sus espaldas.

 

Sin saberse muy bien los motivos, Reigosa agredió con una bofetada a Camilo y agarrándole después, Carlos Hernández también le golpeó. Los Viaño, que se habían adelantado, retrocedieron y se acercaron al lugar. En la agresión, Camilo resultó gravemente herido y además sufrió abusos sexuales por parte de todos los que estaban allí presentes, según dictaminaría el juez más adelante.

 

Una vecina del pueblo encontró a Camilo en la ribera del mar a la mañana siguiente y dio aviso a las autoridades. Debido a la paliza recibida, sufrió la rotura de la arteria meníngea, lo que le provocó la muerte 6 días después. Antes de fallecer, tuvo la oportunidad de declarar ante la policía. Su testimonio hizo que detuvieran a los cuatro hombres que le agredieron.

 

El 21 de mayo de 1923, tres años después del suceso, comenzó el juicio rodeado de una gran expectación. El caso había ocupado numerosas portadas de diarios locales y nacionales. Los acusados se procuraron defensas muy potentes ya que dos de los abogados defensores habían sido alcaldes de A Coruña y, en uno de los casos, además criminalista. A pesar de la petición de hasta cuatro cadenas perpetuas por parte de la acusación, finalmente, y tras 6 días de juicio, se les condenaron a los cuatro acusados a 12 años y un día de reclusión temporal e indemnización de 10.000 pesetas a los familiares de la víctima por el delito de homicidio y a la pena de tres años, seis meses y 21 días de prisión correccional por el delito de abusos deshonestos.

 

Todos los culpables cumplieron la condena íntegramente, excepto uno de los hermanos Viaño, quien falleció durante su estancia en prisión.

 

 

 

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