José María Jarabo comienza su carrera criminal

19 DE Julio DE 1958

Tal día como hoy, empezó la corta carrera criminal de un hombre de 36 años cometiendo 3 asesinatos en cuestión de horas. Este hombre era José María Jarabo, residente en Madrid y proveniente de una familia acaudalada y acomodada en la alta sociedad.

 

Jarabo y su familia se habían trasladado a Estados Unidos después de la Guerra Civil, pero tras varios problemas con la justicia estadounidense, fue enviado por su familia de retorno a España para evitar que los problemas pasaran a mayores. Una vez aquí, tardó poco mas de un año en gastarse el mucho dinero con que la familia le había patrocinado su vuelta, así que pronto se encontró con problemas económicos.

 

Sin saberlo, Jarabo comenzó su inevitable camino hacia el garrote vil cuando conoció a Beryl Martin Jones, quien sería su amante (estaba casada con un francés) hasta su marcha. Cuando ella regresaba a su Inglaterra natal, le pidió que recuperara una valiosa joya que le había entregado con anterioridad para que, empeñándola, solucionara temporalmente sus problemas dinerarios. Jarabo, que se consideraba a sí mismo un auténtico caballero y un galán español, le prometió que la recuperaría. Omitió por supuesto que lo haría a cualquier precio.

 

Cuando acudió a la casa de empeños para llevar a cabo la operación, los propietarios le citaron unos días más tarde, tratando de retrasar, e incluso impedir la devolución. Quedaron en encontrarse el 19 de julio. Cuando llegó el día, Jarabo se retrasó y encontró la tienda cerrada a su llegada, de tal manera que, obcecado en su empeño de recuperar la joya para no fallar a su amada, acudió a la casa de uno de los dos socios del negocio de empeños. Una vez allí le imperó que le devolviera la joya, pero este se negó, y cuando la situación se tensó, Jarabo disparó y le mató. Tras oír los disparos, la asistente de la casa acudió al salón donde se habían producido y se encontró con la escena de un crimen. Con la mala suerte de que Jarabo se le echó encima y le clavó el cuchillo que portaba en la mano por haber estado cocinando justo antes.

 

Lo que Jarabo no esperaba es que en ese preciso momento la mujer del propietario entrara por la puerta. Trató de convencerla de que era un agente de hacienda, pero su historia no se sostuvo por mucho tiempo y ella se percató de la situación. Jarabo estaba dispuesto a no dejar testigos bajo ningún concepto, por lo que terminó con la vida de la mujer, que, además, estaba embarazada. Tras ello, pasó la noche en la casa y al día siguiente, habiendo sustraído la llave, fue a la tienda de empeños para esperar al otro socio. Como no podía haber sido de otra manera, tras otra trifulca le mató, aunque no sin derramar sangre. Como su traje estaba manchado, se puso otro que encontró en la tienda y llevó el suyo a una tintorería con la excusa de haber tenido una pelea la noche anterior con “los americanos de Torrejón”. Esto fue lo que causó su detención.

 

Tras lo sucedido y con absoluta sangre fría, pasó la noche en Chicote, bebiendo champán y flirteando con algunas mujeres. Al día siguiente, cuando quiso ir a recoger su traje limpio, se encontró en la puerta de la tintorería a la policía, que había sido alertada por el dueño. Su detención se produjo sin resistencia.

 

Su juicio tuvo lugar el 29 de enero de 1959 rodeado de un gran revuelo mediático. Ocupó portadas y numerosas páginas de periódicos, que vieron aumentadas sus ventas esos días. Tras su declaración, en la que lamentó la muerte de las dos mujeres, pero no mostró arrepentimiento por haber asesinado a los dos socios, fue condenado a cuatro penas de muerte por garrote vil.

 

Su ejecución se produjo el 4 de julio de 1959. Un año después de sus asesinatos.

 

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